|
Famosa :
Alicia
Senovilla
Profesion : Presentadora
Archivo : fotos
Numero de Archivos : 15
Tipo de Archivo : Capturas de sus programas de televisión con
vestidos trasparentes en la cual se aprecia sus tetas , su culo y su
coño .
Biografia :
La popular presentadora de las mañanas de Antena3 se embarca como
presentadora de un reality show bastante peculiar : El castillo de las
mentes prodigiosas
Madrileña de nacimiento y gaditana de
vocación, Alicia Senovilla es de ésas que hablan por los codos y que,
aparentemente, lo cuentan todo. Con 34 años, vive su reciente maternidad
con tal euforia que está deseando ir a por un segundo hijo. De momento,
conduce cada mañana con desparpajo bastante cheli, en Antena 3, Como la
vida. «Segunda Parte», añade ella.
Entrevista :
–Ha vuelto al programa que dejó.
¿Por qué se lo quitaron?
–Eso he preguntado yo muchas veces, pero la gente mira para otro lado.
Nadie me ha dado todavía una respuesta. Algún día sabré por qué ocurrió
aquella extraña maniobra; un cese del que me enteré por la prensa.
–¿Tiene alguna sospecha?
–Siempre hay alguien a quien no interesas porque te has vuelto
contestataria o no estás dispuesta a pasar por determinados sitios…
–¿Qué sitios?
–En aquel momento, recuerdo que fue el boom de Tamara y yo no quería que
esa persona estuviera en el programa como invitada. Para mí no tenía, ni
tiene, ninguna credibilidad.
–¿La Alicia de esta nueva etapa es distinta?
–En la primera parte estuvo una Alicia deseando ser madre y ahora
vuelve una Alicia que ya ha sido madre y que está deseando serlo
por segunda vez. He descubierto tarde mi faceta maternal, pero, cuando
tienes esa cosita pequeña entre tus brazos, que te sonríe, te hace dos
pucheros y una pedorreta, te dices: ‘¿Por qué habré esperado tanto?’.
–Y esa cosita se llama…
–Candela. Tiene cinco meses y no se parece en nada a mí. Yo era morena,
como una gitanilla. Sin embargo, ella ha salido con la piel blanca, el
pelo rubito y los ojos azules.
De psicóloga
–Encandilada la veo.
–Me he sorprendido a mí misma, porque suelo ser una polvorilla y tengo
muy poca paciencia. Sin embargo, con mi niña soy absolutamente paciente,
mimosa, melosa… ¡Hasta canto! Y yo no cantaba antes ni en la ducha. Creo
que lo hago porque mi hija todavía no puede decirme: ‘¡Mamá, calla!’.
Pero la cosa es que se duerme cuando le canto, no sé si porque le gusta
o por no oírme.
–¿La niña canta por las noches?
–Hasta ahora, no. Menos mal, porque a mí con sueño se me pone muy mal
carácter. Soy muy de madrugar, pero a las diez y media empiezo a
frotarme los ojos de sueño, como los niños. Hay veces que me voy a la
cama sin cenar porque me puede más el sueño que el hambre.
–¿Cómo se lleva con sus colaboradores del corazón?
–Yo suelo decirles que parecen un rebaño, y yo el pastor. Hay veces que
las cabras me salen rebeldes. Yo les digo: ‘Venís con los cuernos un
poco reviraos’.
–¿Lo pasa mal cuando discuten?
–Sí, porque sé que en esos enfrentamientos siempre hay alguno que sufre.
Yo intento templar gaitas y luego, en el corte de publicidad, dar el
tirón de orejas y recordarles que somos compañeros, no enemigos. Cada
uno tiene su personalidad, a cada uno le afecta de diferente forma el
tono en el que hables… Son como niños y tienes que hacer un poco de
psicóloga con ellos.
Muchos palos
–¿Es difícil contener a Massiel?
–Muy difícil, porque es una mujer de mucho carácter. Pero también es muy
cariñosa y entiende cuál es el papel de cada uno dentro del programa.
Además, no tiene letra pequeña, se le ve venir de frente.
–Hace años sufrió acoso en el trabajo. ¿Por qué no lo denunció?
–Yo era entonces muy jovencita y en un momento dado te hacen sentir
culpable por determinadas actitudes, por llevar determinada ropa… Hasta
por sonreír. Tenía 21 años y fue durante unos once meses. No quiero dar
más datos, pero sé que algún día me encontraré de frente con esa persona
y le diré a la cara lo que no tuve valor de decirle en aquel momento.
–Alguna vez se ha definido como ingenua.
–Lo soy. Mi madre siempre me dice que todo el mundo es malo mientras no
se demuestre lo contrario, pero yo lo veo al revés. Y, claro, me dan
muchos palos.
–Su marido es músico y compositor. ¿El suyo es un hogar bohemio?
–Es una casa de gente feliz. Los dos nos queremos, nos conocemos
mirándonos. Somos los mejores confidentes y los mejores amigos; cada uno
hace lo que le gusta y nos apoyamos mutuamente.
–Parece Alicia en el país de las maravillas…
–Sí, mi casa es mi mundo; mi familia, mis amigos, mi jardín, mis
petunias… Vivo a las afueras de Madrid, en un chalecito con jardín; la
casita de los cuentos que todos queremos cuando somos niños.
Infancia salvaje
–¿Tiene alma de actriz? Se lo digo por la parodia que hace en su
programa.
–Bueno, mi madre siempre me ha dicho que lo que tengo es muy poca
vergüenza y que el día que me descubra Almodóvar… A mí me dan una
peluca, unas gafas y un plumero y disfruto, porque eso me permite
licencias que no admite mi papel de presentadora.
–¿Y no teme…?
–¿Hacer el ridículo? No hay nada más ridículo que sentir que estás
haciendo el ridículo.
–¿Cambiaría algo de su físico?
–Mis rodillas, porque las tengo llenas de cicatrices, por mi infancia un
poco salvaje. Si pudiera, me las estiraría un poco, pero ya me han dicho
que es muy complicado. De lo demás, nada, me dan miedo los quirófanos.
Además, las arrugas de mi cara son de tanto reírme.
–¿Ha tenido una Semana Santa piadosa?
–He estado en Cádiz. Le prometí al Nazareno que si la niña venía bien se
la llevaría y he ido a presentársela.
–Muy devota la veo.
–Con el Nazareno, sí. Lo descubrí en 1991 y me impactó. Estuve soñando
con esa cara mucho tiempo. En esta vida siempre te agarras a algo, y yo
me agarré al Nazareno. Lo tengo en la cabecera de mi cama y nunca me ha
fallado. Es una atracción pasional lo mío con el Nazareno. Por eso he
llevado a mi niña ante él y he aprovechado, de paso, para pedirle otro
hijo.
www.famosas.bz
|